MI ADMISIÓN EN LA BARRACA

Tenía 16 años cuando mis padres decidieron encerrarme en el hospital psiquiátrico Santo Angel de la Guarda o la Barraca, irónico nombre.

Lo que creí era el fin de mi vida, no lo fue.

Descubrí que la locura era el camino directo al entendimiento de la realidad, y de mí misma.

Los locos y locas  se convirtieron en amores, amantes, amigos.

Los guardias en aliados.

Me hice pasar por una doctora infiltrada. Al principio lo hice para acceder a sus cuerpos, pero finalmente fueron sus desquiciadas mentes las que me convencieron de que lo que hacía era correcto.

Me convertí en D. Luv para ellos y ellas. Lo único que hice fue llevar a cabo sus obsexiones. Esas perversiones que les habían llevado al estado aniquilante de falta de libertad.

Creamos un nuevo mundo dentro de la Barraca.

Nos curamos, hicimos realidad nuestras parafilias, fuimos nosotros mismos.

Nos liberamos.

Y ya nunca quisimos salir de allí.

 

 

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